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El jardín está intimamente unido con la cocina y el salón en planta baja. Es la antesala a la vivienda desde la calle. Y en él, los balcones y terrazas de los dormitorios de las plantas superiores vuelcan la vida a un jardín de agua y tierra con los colores tipicamente mallorquines. Un pequeños paraíso escondido que nadie puede imaginar que exista en el casco antiguo del precioso pueblo de Porreres, en el corazón de Mallorca.








    






La fachada principal de la vivienda está protegida. Es una fachada señorial que vuelca a la calle Veiet. Hemos vaciado parte de la vivienda en un lateral para crear un jardín alargado que recoge la luz de sur mallorquina. Una pequeña piscina al fondo refrescará las tardes de verano.















La vivienda tiene tres dormitorios en suite. En la planta superior se encuentra el dormitorio principal que vuelca a una terraza coqueta del jardín lateral de la vivienda. Desde esa terraza podemos descubrir la noche de Porreres con la luz del campanario de la catedral.